“El tema de la democracia es un tema absolutamente fundamental para la educación”

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Foto: CLADE

Vernor Muñoz es jurista, ex-Relator Especial sobre el Derecho a la Educación de la ONU, profesor universitario y Asesor Global de Educación de Plan International. Para él, el sentido del derecho humano a la educación no puede concretarse si los Estados no cumplen con 4 obligaciones fundamentales estipuladas en el marco internacional. 

 

¿Cómo definirías el derecho humano a la educación?

El derecho humano a la educación se refiere a las garantías que todas las personas tienen de tener oportunidades educativas, sin importar la edad, el origen étnico, sociocultural ni cualquier otra condición, y este derecho lleva como correlato las obligaciones específicas que tienen los Estados para garantizar esas oportunidades educativas, garantía que debe ofrecerse en el contexto sociocultural de las personas y atendiendo sus necesidades y derechos fundamentales.

¿Qué obligaciones de los Estados destacarías?

El marco internacional de derechos humanos ha establecido cuatro obligaciones fundamentales que han sido clarificadas por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y más específicamente por el trabajo de la Relatoría Especial sobre el Derecho a la Educación, a partir de una clarificación que hizo la ex-Relatora Katarina Tomasevski. Son cuatro obligaciones fundamentales: la primera tiene que ver con la obligación que tienen los Estados de proveer recursos para que la educación sea posible, es decir, de construir escuelas, materiales didácticos, de destinar el presupuesto necesarios para que la educación sea posible, son obligaciones de disponer de recursos. La segunda obligación es de garantizar el acceso a la educación, garantizar el acceso no únicamente físico, sino también el acceso económico y por supuesto garantizar que la educación está libre de todo tipo de discriminación. La tercera obligación es la de adaptar los procesos educativos a las necesidades específicas de las personas y de los pueblos. Esto significa por lo tanto tener el interés superior del niño y de la niña como guía para la educación en el caso de las personas menores de edad y por supuesto reconocer, desarrollar, potenciar las culturas de los pueblos y en estos contextos ofrecer la educación que se adecue a estas culturas. Y finalmente hay una obligación de aceptabilidad, que tiene que ver con la necesidad de ofrecer una educación relevante y pertinente, que responda a las aspiraciones de las personas y los pueblos y que les facilite la resolución de los problemas prácticos de sus vidas, pero que también responda a las necesidades comunitarias. Estas cuatro obligaciones centrales se han reconocido dentro del marco normativo del derecho humano a la educación y atraviesa todas esas obligaciones una obligación general que consiste en la responsabilidad que tienen los Estados, las instituciones públicas, los operadores del sistema educativo de rendir cuentas por su trabajo.

¿Cuál es la importancia del fortalecimiento de la democracia y de la participación ciudadana para que se concrete el derecho este y se cumplan las cuatro obligaciones fundamentales de los Estados?

Los procesos de democratización son fundamentales para el desarrollo del derecho humano a la educación, no se puede entender el derecho humano a la educación si no es en contextos en los que las personas participan en la toma de decisiones, no únicamente en la implementación de las políticas públicas, sino también en la definición de estas políticas públicas. Tenemos que recordar que la escuela, y los ejércitos y cuerpos policiales, son las únicas instituciones típicamente estatales que no se han beneficiado grandemente de los procesos de democratización, y esto dice mucho del trabajo que hay que hacer aún en materia escolar.

Seguimos teniendo escuelas verticales, escuelas que tienen como norte el disciplinamiento antes que el desarrollo de los aprendizajes y esto se nota cuando encontramos que muchos de los niños y niñas no están construyendo aprendizajes significativos en los procesos escolares. De manera tal que el tema de la democracia es un tema absolutamente fundamental para la educación y es uno de los temas donde menos avances hemos encontrado. La participación en la toma de decisiones y la construcción de un curriculum que responda más a las necesidades y a la dignificación de las personas no contradice la esencia de la educación sino que más bien la enriquece.

¿Cómo evalúas el contexto de realización del derecho humano a la educación en América Latina y el Caribe? Dónde hay más vulnerabilidad y dónde más fortalezas?

Hemos reiterado en diversos foros que el contexto de profundas desigualdades que caracteriza las sociedades de América Latina y el Caribe se proyecta con mucha fuerza en la educación. De alguna manera los sistemas educativos reproducen las desigualdades existentes en el entorno, de modo tal que no es extraño, no es raro decir que los sistemas educativos de América Latina, al igual que sus mismas sociedades, son esencialmente discriminatorios y esencialmente desiguales, a pesar de que el ingreso per capita ha subido, a pesar que América Latina ha mejorado sus índices económicos la desigualdad y las asimetrías económicas siguen expresándose con extrema fuerza en los sistemas educativos y castigando específicamente aquellos grupos poblacionales que tradicionalmente han sido discriminados de las oportunidades sociales y económicas en general. Es decir, la grande masa de mujeres y de niñas indígenas y de habitantes de las zonas rurales siguen estando en la retaguardia. Seguimos viendo como a pesar de que los presupuestos educativos aumentan, este aumento no se refleja específicamente en las comunidades que han sido históricamente explotadas, vemos que el crecimiento del presupuesto educativo sigue estando relegado para las regiones urbanas y siguen las regiones rurales marginadas de los avances en la educación, de manera tal que la inversión educativa si bien ha aumentado, tampoco se ha democratizado. Las poblaciones empobrecidas siguen recibiendo una educación pobre y esto revela, digamos, un drama particular. Con mayor perversión, las personas con discapacidad y las personas que hablan idiomas diferentes de los idiomas hegemónicos siguen también en la retaguardia de las oportunidades educativas y esto quiere decir que existe una clara predisposición para privilegiar un tipo de educación hegemónica, un tipo de educación que no responde a las necesidades específicas de los grupos que han sido sujetos a la discriminación históricamente hablando.

En ese sentido, ¿en qué deberían enfocarse los países para que se concrete el derecho humano a la educación en América Latina y el Caribe?

Me parece que la educación no puede responder por si sola a los procesos de discriminación y exclusión social que han estado presentes en muchos ámbitos sociales, de manera tal que las reformas educativas deberían tener como contextos reformas políticas y económicas que precisamente ataquen la desigualdad de manera frontal. Esto pasa entonces por una reforma tributaria, de manera tal que los grupos económicamente poderosos comiencen a tributar como corresponden, responde también a una reforma de carácter social, de medidas afirmativas, para fortalecer las ambiciones de emancipación de las mujeres, las ambiciones de que incrementen la participación de las personas jóvenes y menores de edad en general, es decir, me parece que la reforma educativa debe tener como referencia un proceso político de mayor envergadura, que permita entender que no se puede avanzar en la igualdad educativa si no se avanza también en la igualdad social, económica y política en general. No entendemos nosotros un proceso educativo para dignificar las condiciones sociales en que viven los pueblos más oprimidos si no se da en el contexto de una lectura que fortalezca los derechos de las mujeres y los derechos de las poblaciones indígenas en América Latina, por ejemplo.

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