“Reconocer la educación como derecho para toda la vida, es poder reconocerla como un pilar de la transformación de las sociedades”

Deisy Aparicio, representante de la Asociación Nacional de Estudiantes de Secundaria (ANDES) de Colombia, comenta la importancia de pensar políticas educativas integrales, más allá del acceso, que apuesten en la educación como un derecho humano y un derecho a lo largo de toda la vida. 

 

 

Si bien las cifras de la educación primaria en América Latina y el Caribe apuntan para la casi universalización, tanto la educación en la primera infancia, como la secundaria y la superior siguen lejos de universalizarse. ¿Por qué tal diferencia?

Yo creo que es por no pensarnos unas políticas educativas integrales en el marco también de avanzar hacia niveles de justicia social, es decir, de incorporar la educación como un criterio necesario para el desarrollo económico y político de las naciones, de los países de América Latina. Y en ese sentido se ha priorizado tanto en la alfabetización, en el hecho de que nuestra población latinoamericana aprenda a escribir y a leer, que no entendemos como una prioridad también la educación de manera sistemática y para toda la vida, es decir, el avanzar en una educación universal en la básica, en la media y sobre todo avanzar en la universalización también de la educación superior sobre la base de la garantía efectiva del derecho. Hemos querido es hacer, digamos, una invisibilización de esta problemática, sobre la base de visibilizar los avances en materia de alfabetización. En ese sentido, creo que la diferencia se da también principalmente por los niveles muchas veces de falta de garantías para la permanencia en la educación, garantías que no solamente se enmarcan en el hecho digamos de la política tradicional de acceso a la educación, sino la permanencia condicionada, por ejemplo en el caso de las y los estudiantes, al bienestar estudiantil; al llegar a los colegios, al acceso al transporte, al acceso a la cultura, al acceso a beneficios que puedan brindar la posibilidad de estar en el aula y no desprenderse de ésta para generar otras labores como puede ser incorporarse a la vida laboral o marginarse en el contexto educativo.

Hablando de educación superior, ¿podrías nombrar algunas políticas específicas que estén llevando adelante los Estados latinoamericanos para garantizar el acceso?

Bueno, básicamente podríamos decir que hay una garantía en cuanto al tema de acceso superior en algunos países como puede ser en el caso de Brasil donde se amplió el presupuesto para la educación o en el caso mismo de Argentina donde hay gratuidad en el acceso a la educación superior. Digamos esos elementos garantistas del derecho se ven truncados por otros países y naciones, como pueden ser Chile o Colombia, donde el acceso a la educación universitaria es muy bajo. Lo que se ha suscitado esto en un tema de mercantilización que impone unas lógicas de segregación social a tal punto que hoy no se logre realmente acceder a la educación superior sobre todo a la educación universitaria dado que se ha priorizado más la educación técnica y tecnológica en muchos países.

¿Y eso a qué se debe?

Yo creo que principalmente también a la lógica de entender el sistema político. Creo que hay naciones en el contexto latinoamericano que se han apostado por garantizar mayores niveles de justicia, de justicia social, de equiparabilidad de derechos como es el caso de lo que mencionaba: Brasil, el caso de Argentina, el mismo caso de Ecuador, el caso de Bolivia que tiene una política educativa maravillosa, integral en lo holístico, lo antipatriarcal lo anticolonial. Pero creo que el sistema económico y político de otras naciones es el que hace que no haya una apuesta central en la educación como derecho, sino una apuesta central de la educación como una mercancía que impone, digamos, unas reglas en el campo educativo, que son las reglas de la oferta y la demanda, las reglas de la segregación, unas reglas, que han valorado el sistema educativo como uno de los pilares para la generación de recursos para empresas privadas y sobre todo transnacionales como en el caso de Colombia sucede.

Un obstáculo que persiste respecto a la realización del derecho humano a la educación en la primera infancia y en el caso de las personas adultas es reconocer a esas personas como sujetos de derechos. ¿Por qué crees que es tan difícil de hacerlo? ¿Qué contribuciones traería este reconocimiento para superar la discriminación?

Bueno, frente al caso, sobre todo de la primera infancia, es porque las políticas educativas y las formas de construirse siempre se validan desde escenarios donde se margina la posibilidad de que el niño o la niña se piense el tipo de educación que quiere y en ese sentido debemos romper con esas lógicas relacionales, debemos realmente generar una democratización en la construcción de las políticas educativas, sobre todo valorando el hecho de la idea de una política pública que sea abierta de cara a los países, de cara a las comunidades y que responda realmente a los contextos. Frente al caso de las personas adultas, yo creo que uno de los obstáculos que se validan, es que muchas veces socialmente ya no son aceptadas. Personas que llegan a un nivel de edad en el cual lo que hacen las comunidades, la sociedad es marginarlas, en el marco de la imposibilidad de que ellos ya no cumplen, digamos, efectivamente una función dentro de la lógica sobre todo del trabajo, y en esa perspectiva pues ya no son funcionales a los países, pues no están generando recursos.

¿Cuál es la importancia de reconocer la educación como un derecho a lo largo de toda la vida?

Como derecho para toda la vida, es en el marco de poder reconocerla como un pilar fundamental de la transformación de las sociedades. Si hoy tenemos una educación atomizada en los diferentes niveles, lo que va a generar realmente es un sujeto o una ciudadanía precaria; la construcción de ciudadanías precarias. Y es porque comprenderla para toda la vida también es comprender el sentido hacia donde debe tornarse la educación, qué tipo de sujetos construyen las escuelas, qué tipo de sujetos se debaten en el marco del sistema educativo para que la educación, y en ese sentido, reconocerlo como un derecho, es decir, que sea para todos y para todas.

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