“La educación de calidad es la que cumple el derecho humano a la educación”

Foto: Archivo personal

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Salomão Ximenes es abogado y coordina el programa Acción en la Justicia, de la ONG Acción Educativa. En la entrevista, él discute la noción de derecho a la calidad de la educación y argumenta que no basta promover ciertas capacidades y habilidades valoradas por el mercado y medir su aprendizaje a través de las pruebas estandarizadas

 

¿Qué es una educación de calidad?

La educación de calidad es la que cumple el derecho humano a la educación, cumple los derechos humanos en la educación y por medio de la educación. En este sentido, contamos con la contribución del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas (DESC), que establece que el derecho humano a la educación debe tener las siguientes características: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad. Ya el derecho a una educación de calidad tiene una dimensión que es la de determinar que el Estado adopte medidas para su realización directa – por ejemplo, invirtiendo recursos para garantizar un buen funcionamiento de las escuelas. Pero también implica posiciones fundamentales de derechos humanos, que son la protección contra la acción arbitraria por parte del Estado o de otras personas. Por lo tanto, el derecho humano a la educación es también aquel que garantiza el espacio de la libertad académica de las y os estudiantes y profesoras/es, es el derecho a la pluralidad de conceptos pedagógicos, la posibilidad de que la escuela construya con relativa autonomía los proyectos educativos, etc. Se trata de derechos que requieren, sin duda, la acción directa del Estado, pero que van más allá de tal dimensión: requieren que se les dé condiciones de autonomía relativa a la escuela y a sus estudiantes.

¿Cuál es tú opinión acerca de los métodos de evaluación estandarizados de la enseñanza? ¿Miden la calidad de la educación?

El respeto de los derechos humanos en el proceso educativo es crucial para comprender y llevar a cabo una educación de calidad. Es decir, no basta la promoción de ciertas capacidades y habilidades valoradas por el mercado y medir su aprendizaje a través de pruebas estandarizadas: la realización del derecho humano a la educación también debe permitir la realización de otros derechos humanos en la educación, por ejemplo, el derecho a la participación y la ciudadanía. Por otra parte, la realización de los derechos humanos a través de la educación se debe lograr en la medida en que la escuela y el sistema educacional promuevan una cultura de derechos humanos, de combate a las desigualdades y a las discriminaciones estructurales, como el racismo, la dominación de género y la homofobia. Aquí relaciono el derecho humano a la educación al princípio de la igualdad, que involucra, para la educación, la igualdad de oportunidades y la igualdad de base. En la educación básica, es la igualdad de base que debe prevalecer, visto que en esta etapa el derecho humano a la educación es conducido por el principio de la universalidad. Esto implica la búsqueda de la eliminación de la desigualdad social a través de la educación, a través de la promoción de políticas públicas que aseguren condiciones básicas de calidad a todas las personas y que fortalezcan los sectores explorados o marginados. Una escuela que tiene un buen resultado en la evaluación externa, pero que promueve la desigualdad y la segmentación, interpreta la calidad de forma restrictiva cuando valora demasiado la prueba estandarizada.

¿Qué dimensiones debería tenerse en cuenta al evaluar la calidad de la educación?

A partir de la literatura e de documentos internacionales, identifico siete dimensiones de la realización del derecho humano a la educación de calidad, todas con algún nível de protección jurídica: la dimensión de las/los estudiantes; ambiente escolar; condiciones de infraestructura y suministros básicos; contenido; procesos educativos pertinentes; resultados; y la financiación pública. Yo sostengo que la realización del derecho humano a la educación de calidad implica la realización de estas dimensiones de manera integrada, y de manera que todas se lleven a cabo al máximo. Hoy, sin embargo, hay una tendencia a definir las dimensiones jurídicas de la educación de calidad únicamente como patrones mínimos. La Constitución brasileña de 1988 (art. 206, VII), por ejemplo, y los tratados internacionales no autorizan esa interpretación. En estes documentos, el derecho a la educación de calidad es el derecho a ejercer la máxima calidad, considerándose todas las siete dimensiones. Estabelecer patrones mínimos puede ser importante en los contextos en que siquiera se cumple con dichos patrones, pero el derecho a la educación, el derecho de exigir una educación de calidad va mucho más allá.

¿Esa financiación es una dimensión importante de la consecución de una educación de calidad? ¿Cuál sería el impacto de la privatización de la educación en términos de calidad?

Estoy convencido de que la única manera de lograr el derecho humano a la educación es a través de un sistema público coherente y equitativo, en que el sistema privado se coloque como subsidiario. Sin embargo, dentro de la perspectiva colocada hoy en la mayoría de los países de América Latina y en Brasil, el sistema privado se justifica por la segmentación social. Por lo tanto, el propio sistema educacional viola los derechos humanos y el principio de la igualdad. Además, ahora hay un proceso de entrada de la lógica privada y de la ganancia en la educación pública. Esto trae riesgos para la realización del derecho humano a la educación, por ejemplo, mediante la canalización de fondos públicos a empresas que venden materiales apostillados para las escuelas públicas. Estos materiales se insertan con poca o ninguna participación de la comunidad escolar del municipio o de la escuela, imponiendo sistemas educativos estandarizados que tienden a reducir la educación a contenidos mínimos y le retiran otras dimensiones esenciales al derecho humano a la educación (como la libertad, el pluralismo, la autonomía relativa escuelas, la gestión escolar democrática en las escuelas, etc.). Otro problema que existe hoy en día es una generalización de la formación de nuevos profesionales de la educación básica en instituciones privadas, oligopolios y de baja calidad, que incluso se promocionan valiéndose de precios bajos.

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